El rechazo familiar puede causar daños irreversibles a la salud de las personas LGBT

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Los homosexuales,  bisexuales y otros miembros de la comunidad LGBT que sienten algún tipo de rechazo de parte de sus padres mientras son jóvenes, en comparación con quienes son apoyados por sus familia, tienen 5.9 veces mayores posibilidades de tener depresión clínica, 3.4 veces mayores probabilidades de consumir drogas ilegales y hasta 8.4 veces más posibilidades de llegar al suicidio.

 El rechazo familiar es un factor predictivo de consecuencias negativas para la salud de jóvenes lesbianas, gays y homosexuales blancos y latinos.

Revista especializada «Pediatrics», 2008.

En Estados Unidos 42% de los 1.6 millones de personas menores de 25 años que se encuentran en situación de calle son parte de la comunidad LGBT, esto de acuerdo con datos de la National Coalition for the Homeless. Desgraciadamente, en México no se tienen datos  como estos.

Sin embargo, de acuerdo con Luis Perelman, cofundador de la Asociación Internacional de Familias por la Diversidad Sexual y Presidente de la Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología, «si bien el problema había contemplado con anterioridad el rechazo familiar, este había sido visto como algo natural frente el que no había nada que hacer ya que se consideraba cuestión de ‘suerte’ el que los padres aprendiesen a sobrellevar la situación.  Sin embargo, gracias iniciativas como ésta, se están obteniendo datos muy crudos de forma científica, que servirán para orientar la toma de decisiones en las políticas públicas sanitarias».

Una intervención temprana en las familias puede prevenir comportamientos de rechazo y ayudar a mantener a estos jóvenes en sus casas.

Dra. Caitlin Ryan, autora de este estudio y Directora del proyecto Aceptación Familiar de la Universidad Estatal de San Francisco.